miércoles, 26 de febrero de 2020

CASTILLO DE CONNEMARA: "Al recorrer cada uno de sus pasillos y habitaciones, podremos percatarnos y percibir un fino ambiente de estilo victoriano, el cual se ve reflejado en el minucioso trabajo de carpintería de muebles y ornamentos. Europa es, indudablemente, poseedora de una belleza única".


EL CASTILLO DE CONNEMARA: ABADÍA DE GRAN BELLEZA

L
a República de Irlanda —si alguna vez se le visita—, nos ofrecerá la oportunidad de conocer uno de sus sitios más hermosos y de reciente historia, relativamente: la Abadía de Kylemore; la cual, recibe asiduamente a cientos de turistas, deseosos por admirarla y deleitarse con la elegancia que aloja no sólo por fuera, sino en sus interiores.

Al recorrer cada uno de sus pasillos y habitaciones, podremos percatarnos y percibir un fino ambiente de estilo victoriano, el cual se ve reflejado en el minucioso trabajo de carpintería de muebles y ornamentos. Los jardines buscan proyectar a los visitantes, igualmente, ese mismo aire antiguo. En lo que a los jardines se refiere, las plantas son allí cuidadosa y delicadamente sembradas, debiendo estar orientadas al estilo de la era victoriana. Pero eso no es todo, pues también cuenta con un huerto destinado a la obtención de alimento, inspirado y sujeto al mismo criterio antes mencionado.  

Esta impresionante estructura —no sólo por la belleza de su arquitectura, sino por sus deslumbrantes jardines—, se encuentra ubicada en la región de Connemara, perteneciente al condado de Galway. La historia narra que, a mitad del siglo XIX, un acaudalado hombre de nombre Mitchell Henry, fue quien mandó a construir tan singular edificio con la intención de residir allí con su familia. Sin embargo, al poco tiempo de culminada la obra en 1871, y de encontrarse acondicionado el inmueble, la desgracia sobrevino, perdiendo su esposa la vida.

En los años siguientes, el castillo pasaría a manos de otros dueños, siendo finalmente morada de las monjas benedictinas, quienes se instalarían en él en el año de 1920, debido a que su convento en Bélgica terminara destruido a causa de los estragos heredados de la Primera Guerra Mundial.

Culminada la Gran Guerra y ya instaladas en la nueva Abadía, las monjas decidieron abrir un colegio para mujeres de notable prestigio en Europa. En unos años más, la nobleza irlandesa mandaría a sus hijas para que éstas recibieran una educación ejemplar en dicha institución. No obstante, éste cerró recientemente en 2010, hoy abierto al público y al turismo.

Pero la guía no incluye sólo este edificio y su zona verde, ya que aledañamente se encuentra una iglesia de estilo gótico, igualmente disponible a la visita del público. Este lugar forma parte también del gran atractivo de la zona. En un principio, los anglicanos destinaron el inmueble como lugar de culto. Posteriormente, con la llegada de las monjas, el lugar fue utilizado para el culto católico.

Por su diseño y características, da la impresión de ser un intento por reproducir una catedral a escala, y la verdad es que así es. Sin embargo, el tamaño no influye para que el interior no sea hermoso, sino todo lo contrario. Una perfecta combinación de mármol, cristal y madera que armonizan el ambiente.

Europa es, indudablemente, poseedora de una belleza única, y que al igual que los muchos tesoros de cada país, merece ser valorada y estimada por todos.


“El conocimiento habla
y la sabiduría escucha”
(Jimi Hendrix, 1942-1970).