martes, 31 de marzo de 2020

VIRUS: "Son los agentes patógenos más pequeños y abundantes que existen dentro de casi todos los ecosistemas de la Tierra. Además de que prevalece el debate, sobre si realmente se trata de organismos o de partículas no vivas, o incluso, en los límites de ambas".



VIRUS: LA BATALLA MICROBIOLÓGICA

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entro del mundo microscópico, es posible encontrar a tres importantes entidades biológicas, en cuanto a cuestiones de infección se refiere: parásitos eucariotas, bacterias y virus. No tardaría mucho para que fueran descubiertos los dos primeros, gracias a su tamaño que permitió a los investigadores detectarlos más fácilmente.

A finales del siglo XIX, Charles Chamberlain desarrolló filtros de porcelana capaces de retener bacterias al momento de trabajar en laboratorio. Esta innovación permitió que el desarrollo de las investigaciones fuera mucho más efectivo. Por aquellos años, una enfermedad de gran interés científico era una que aquejaba a las plantas, produciéndoles ennegrecimiento y manchas en las hojas. Se creía que esto tenía que ser obra de alguna bacteria.

El microbiólogo holandés Martinus Beijerinck, empleó los filtros de Chamberlain cuando investigaba esta anomalía vegetal, llevándose la sorpresa de que el patógeno había traspasado el filtro, lo que implicaba que debía ser mucho más pequeño que una bacteria. Beijerinck llegó a pensar que la misteriosa entidad era líquida, por lo que decidió llamarle: “contagium vivum fluidum”, que quiere decir: “germen soluble de vida”. Poco después, el investigador acuñaría el término en latín “virus” para identificarlo, cuyo significado es “veneno”. Esto convirtió a Beijerinck en uno de los fundadores de la Virología, la rama de la Biología especializada en el estudio de estas entidades infecciosas.

Los virus son reconocidos por ser los agentes patógenos más pequeños y abundantes que existen dentro de casi todos los ecosistemas de la Tierra. Además de que prevalece el debate, sobre si realmente se trata de organismos o de partículas no vivas, o incluso, en los límites de ambas. Y es que, a diferencia de los seres vivos, los virus no tienen células, las cuales son consideradas las unidades de la vida.

Es por ello, que, al carecer de una estructura biológica convencional, se han visto orillados a depender de la maquinaria biológica ajena; siendo forzados a actuar como parásitos, sobreviviendo y replicándose a expensas de las demás formas de vida. A tal grado, de que algunos infectan a otros virus. Estos son los virófagos: “comedores de virus”.

Otra particularidad que los hace diferentes del resto de los seres vivos —y que apoya a quienes afirman que no tienen vida—, es la morfología que presentan la mayoría de los, hasta hoy, descubiertos. A diferencia de las formas irregulares e inexactas —que caracteriza a los seres vivos—, los viriones (como son llamadas cada una de las partículas víricas) son iguales entre sí, pues presentan formas geométricas uniformes, así como un mismo volumen. Su estructura, en otras palabras, es perfecta.

Otro punto para destacar es que, desde una visión general, los seres vivos utilizan la división celular como medio para reproducirse, mientras que los virus lo hacen por autoensamblaje (se van armando a sí mismos, una vez que han penetrado en la célula infectada, ‘clonándose’ a sí mismos).

Como se sabe, los virus son —ante todo—, material genético. Encontramos los que contienen ADN (ácido desoxirribonucleico) y aquellos que contienen ARN (ácido ribonucleico). Es en esto, en donde podemos explicar la clave de su naturaleza infecciosa, al igual que el origen de cada una de las instrucciones que el virus llevará a cabo: tanto para alterar el proceso biológico de la célula a atacar, como para replicarse (multiplicarse) a sí mismo, una vez ingresado al huésped (la víctima).

En resumen, al igual que como ocurre en nuestra sociedad, aquí también se trata de una lucha de poderes. La célula tiene su propia ley y ordenamiento, lo que nosotros traducimos como “salud”. El virus, al invadirla, provoca un ‘golpe de Estado’, imponiendo su ley a la maquinaria biológica celular; buscando —al igual que como todos en el planeta—, sobrevivir. Ciertamente, esto ha dado lugar a mutaciones o alteraciones genéticas importantes, que a lo largo de la vida ha sido sinónimo de muerte, pero también de evolución.


“El conocimiento habla
y la sabiduría escucha”
(Jimi Hendrix, 1942-1970).