viernes, 1 de mayo de 2020

EL MEGALODÓN: "Aún con toda la información proporcionada respecto a su extinción, continúan surgiendo testigos que afirman haber tenido un encuentro inesperado con este monstruo de las profundidades. De existir esta criatura, complicaría la coexistencia con el ser humano en sus travesías en alta mar".


EL MEGALODÓN: EL AMO DEL MAR

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entro de los mitos de los grandes seres que han poblado las aguas de nuestros mares y océanos, se cuenta de la existencia de un magnífico depredador que vivió en la Era Cenozoica, dominando la cadena alimenticia. El nombre hace referencia a sus poderosas mandíbulas: el megalodón, palabra griega que significa “diente grande”.

Se llegó a pensar que existía una relación con el actual tiburón blanco, lo cual quedó descartado al estudiarse los restos fósiles. Estos arrojaron que la criatura perteneció a la extinta familia Otodontidae, mientras que el tiburón blanco forma parte de la familia Lamnidae. Posiblemente, esto fue asumido en un principio por el estereotipo del tiburón blanco, al ser una poderosa máquina para cazar.

Los hallazgos de dientes han llevado a la reconstrucción de mandíbulas, de las que se supone, serían las correspondientes al megalodón. Por lo que, en base a las proporciones de la dentadura, se ha llegado a estimar que este animal pudo haber alcanzado una longitud que rondaría los veinte metros, con un peso aproximado de cincuenta toneladas. En general, podría decirse que tendría un comportamiento similar al resto de tiburones, incluso en lo que a su reproducción y natalidad se refiere, buscando zonas cálidas para dar a luz a sus crías.

Dentro de su alimentación, se cree que entre las presas favoritas se encontraban ballenas, cachalotes, calamares e incluso, otras especies de tiburones. Cabe mencionar que esta información se obtuvo por los restos fosilizados de las víctimas, las cuales han presentado marcas de mordedura que coinciden perfectamente con la forma de los dientes del megalodón.

Hablar de este coloso, implica tratar un tema polémico respecto a su remota existencia hoy en día, ya que han surgido testimonios de gente que afirma haber avistado a un animal de grandes proporciones, con la forma de un tiburón; lo que ha causado revuelo y llevado a la producción de distintos documentales televisivos, que se han encargado de difundir una versión de los hechos no oficial. Por el momento, al no contar con pruebas contundentes, han quedado rezagadas como especulaciones.

Según la ciencia, la principal causa de su extinción debe atribuírsele al repentino cambio en la temperatura de los océanos, lo que trajo como consecuencia, que las especies que le servían de alimento emigraran en busca de aguas más frías; zonas a las que el megalodón no tendría acceso por tratarse de un animal acostumbrado a los mares templados y cálidos. Esto nos hace suponer, por ende, que, al escasear su fuente de alimento, con el tiempo llevara a su desaparición.

Aún con toda la información proporcionada por investigadores y científicos respecto a su extinción, continúan surgiendo rumores de testigos que afirman haber tenido un encuentro inesperado con este monstruo de las profundidades.

Algo es cierto. De existir esta criatura en nuestros tiempos, sin duda sería el máximo exponente dentro de la fauna marina, complicando en muchos aspectos la coexistencia con el ser humano en sus travesías en alta mar.


“El conocimiento habla
y la sabiduría escucha”
(Jimi Hendrix, 1942-1970).