martes, 11 de febrero de 2020

AGUA: "No sólo son dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno. Esto va más allá. Sólo un porcentaje mínimo es considerado para la existencia de seres vivos, fuera de los océanos. Mucha gente ha empezado a tomar la iniciativa de hacer frente, con acciones a favor de su cuidado. Ser sapiente es cuidar el agua".


AGUA: SINÓNIMO DE VIDA

A
lgo muy común, quizá hasta intrascendente para mucha gente, es la existencia del agua. Ese crucial líquido que, de no existir, simplemente la vida no cabría en este mundo. No sólo son dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno, lo que componen una molécula. Esto va más allá.

A pesar de que este líquido recubre casi tres cuartas partes de nuestro planeta, sólo un porcentaje mínimo es considerado para la existencia de seres vivos, fuera de los océanos. Se puede encontrar en cado uno de los estados físicos de la materia: sólido, líquido y gas.

Necesaria para nuestras actividades diarias —así como también para satisfacer nuestra hidratación—, se ha convertido en tema de debate el cuidado y manejo de este recurso tan importante. Tan es así, que se han llevado disputas entre naciones por la repartición, cuando un cuerpo de agua delimita los territorios de los involucrados.

En menor escala, pero con el mismo sentido, este tipo de problemas se ha visto en campesinos de distintas latitudes; en donde la importancia del agua es valiosa para los sembradíos, como para la crianza de ganado.

Afortunadamente, mucha gente ha empezado a tomar la iniciativa de hacer frente, con acciones a favor del cuidado del agua. Todavía falta mucho por hacer, debido a que, a pesar de ser un gran número de personas, esto sigue representando un porcentaje mínimo dentro de la población mundial.

Lo importante de esto, es tener el apoyo de los gobiernos de cada país, para que, en conjunto, con organizaciones locales y con la ciudadanía en general, se den a la tarea del cuidado de los afluentes superficiales, así como de los mantos acuíferos subterráneos; evitando la contaminación y el desperdicio.

Dentro del ciclo hidrológico, podemos observar que se lleva a cabo, de la forma en que todos lo conocemos: el agua en forma de vapor (nubes) se condensa, lo que provoca la precipitación (lluvia) y la posterior fecundación de los campos, para ser absorbida por las plantas y animales; que, después, da paso a la evapotranspiración y evaporación de los cuerpos de agua. No sin antes haber recargado los mantos subterráneos.

Algo que posiblemente sea común en todo el mundo, a pesar del ciclo hidrológico, es ver que las temporadas de lluvias se han visto alteradas de una forma tal, que, en sitios en los que llovía mucho, ahora no lo son y viceversa; debido a lo que se le conoce como calentamiento global.

Esto se puede observar en las cuencas de los principales ríos de cada lugar. Ya sea que unas reducen y otras aumentan. Por lo que, los estudios hidrológicos que monitorean estos fenómenos determinan las variaciones estadísticas, año tras año. Esto hace que los niveles de los ríos y, en consecuencia, la falta de agua para las poblaciones se haga presente; teniendo que hacer uso de bombeos a grandes profundidades de los mantos subterráneos, para poder enfrentar las necesidades básicas.

Todo esto no sería malo si es que el agua subterránea no se agotara; por lo que dependemos de nuestra conciencia para cuidar el líquido vital de nuestra existencia. Vayamos pues, a poner nuestro granito de arena, empezando por evitar el mal uso y evitar las fugas; así como denunciar con las autoridades competentes las que se presenten en la localidad.

Ser sapiente es cuidar el agua.


“El conocimiento habla
y la sabiduría escucha”
(Jimi Hendrix, 1942-1970).