martes, 25 de febrero de 2020

EL LAUREL: "Este acto de extremo orgullo, sería el inicio de la tragedia de Apolo. Cupido, en represalia, dispara dos flechas. La primera era de oro, la cual penetra a Apolo ocasionándole un amor desbordante por Dafne. La otra era de plomo, cuyo efecto provoca una aversión total hacia Apolo, flecha que atravesó a Dafne".

"Apolo y Dafne", Gian Lorenzo Bernini (1598-1680)


EL LAUREL: DAFNE Y LA CORONA DE LOS HÉROES

E
n la Antigua Grecia se le concedió especial enfoque al cuidado y mantenimiento del cuerpo. Y no se trataba únicamente de alcanzar este objetivo, era necesario estimularlo y buscar estrategias para no perder el hábito, sino conservarlo y enseñarlo a las generaciones futuras.

Disciplinas diversas que implicaban lo anterior, fueron puestas en práctica durante los Juegos Olímpicos. Era apasionante ver la competencia entre individuos de grandiosas aptitudes, esforzándose por obtener el primer puesto. Pero era necesario también, ennoblecer tan grande logro; por lo que, parte del reconocimiento público a los vencedores, implicaba hacerle merecedor de una corona de hojas de laurel. Más tarde, esta distinción también sería concedida a los guerreros victoriosos.

Se ha sugerido, que el origen de designar al laurel con un simbolismo muy especial y reservado, estaría fundado en la historia de Apolo y Dafne. Se cuenta que luego de que el nivel de las aguas bajara —anormalidad causada por el desencadenamiento del Diluvio Universal—, de la madre tierra surgió un monstruo que fue conocido en la mitología como la “Serpiente Pitón”.

Se trataba de un ser terrorífico de proporciones descomunales, muy temido por los pueblos. Ovidio rescata la historia del final del monstruo en su célebre “Metamorfosis”, narrando el protagonismo del dios Apolo en la escena del combate, quien valientemente se enfrentó con la temible criatura, dándole muerte.

Apolo —divinidad asociada a las artes, a la armonía, a la belleza e incluso a la luz solar—, era uno de los dioses principales del panteón griego, hermano de la diosa Artemisa, representada como cazadora en estrecho vínculo con la naturaleza. Ambos eran hijos de Zeus, pero no de su unión con Hera, sino con Leto.

Se cuenta, que la encolerizada Hera perseguía incansablemente a Leto tras enterarse de su embarazo, buscando impedir el parto. No existe un solo relato de lo que sucedería luego: la Serpiente Pitón intentó matar a Leto. Una versión señala que actuaba por órdenes de Hera; otra, que por propia iniciativa buscaba evitar el nacimiento de su futuro asesino, el dios Apolo. Sin embargo, el plan fracasó y Leto dio a luz a los dos hermanos.

Posteriormente, el dios daría muerte al monstruo con sus flechas, gracias a sus habilidades en el manejo del arco. Este acto de extremo orgullo, sería lo que daría lugar al inicio de la tragedia de Apolo. Alardeando de sus dotes con el arma, el dios se dirige soberbiamente a Eros (Cupido), burlándose de él y desacreditándolo, ya que Eros portaba también un arco consigo; pero para Apolo, éste carecía de la presencia y la destreza necesarias para hacerlo, por tratarse del dios del amor.

Eros, en represalia, se coloca estratégicamente y dispara dos flechas. La primera era de oro, la cual penetra a Apolo ocasionándole un amor desbordante por la ninfa Dafne. La otra era de plomo, cuyo efecto era el de provocar una aversión total hacia Apolo, flecha que atravesó a Dafne.

Apolo, desesperado por estar con Dafne, decide salir a su encuentro, mientras ella busca a toda costa rehuir de él. Como el dios se percata que no será correspondido, decide tenerla a como de lugar y la persigue, lo que aterra a la ninfa y emprende el escape. Cuando Apolo está cerca a alcanzarla, Dafne pide ayuda a su padre, el dios Peneo, para que le cambie pronto el aspecto, antes que el dios la atrape.

Fue entonces, ante los ojos de Apolo, cuando el cuerpo de la ninfa inició su transformación. De sus pies brotaron raíces, de su torso un tronco y de su cabeza y brazos, ramas. Dafne se había convertido en un árbol de laurel. El dios, muy desolado por su trágico final, decide entonces consagrar al laurel como su árbol, cuyas hojas eternamente jóvenes, adornarían solamente las sienes de los campeones y de los héroes. Es por ello, que el nombre “Laura” significa “victoria”.


“El conocimiento habla
y la sabiduría escucha”
(Jimi Hendrix, 1942-1970).