lunes, 24 de febrero de 2020

MARY CELESTE: "El caso de este bergantín mercante es considerado uno de los enigmas marítimos más célebres, siendo el siglo XIX la época del inexplicable acontecimiento. El barco fue hallado por la tripulación del navío 'Dei Gratia'. Sería aquí cuando daría inicio la leyenda".



EL MARY CELESTE: LA CRÓNICA DE LA DESGRACIA

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uestro mundo se encuentra repleto de misterios todavía hoy sin descifrar. Eventos que, por un motivo u otro escapan de la razón, y a los que difícilmente podríamos darle respuesta para calmar nuestra inquietud. El mar ha sido testigo de muchos relatos. Historias de todo tipo, que han sido recogidas por los aventureros, en un intento por conservarlas e impedir que se vuelvan víctimas del olvido.

El caso del “Mary Celeste”, un bergantín mercante de Estados Unidos es considerado como uno de los enigmas marítimos más célebres, por su relativa cercanía a nuestros tiempos presentes, siendo el siglo XIX la época del inexplicable acontecimiento.

Se tiene registro, que el barco fue fabricado y ensamblado en Nueva Escocia, Canadá. Recibiendo el nombre, en un principio, de “Amazon”, registrado con la nacionalidad británica. Desde que empezó a navegar, en el año de 1861, fue víctima de circunstancias poco agradables. El capitán que tuviera el honor de ser el primero en tripularlo, moriría a unos cuantos días siguientes después de regresar de su viaje inaugural, a causa de una enfermedad inesperada, ese mismo mes.

Cabe resaltar que, en el período de su vida de servicio, el barco se vio inmiscuido en una serie de incidentes que le fueron atribuidos a la “mala suerte”, hasta que sucedió lo impensable. Tras una fuerte tormenta, fue llevado por la corriente hasta la orilla, destruyéndolo casi por completo, a tal grado de considerársele pérdida total. Motivo por el que los dueños, bajo su consentimiento, abandonaron al “Amazon” a su suerte.

Un año después, en 1868, los restos serían vendidos como desechos a un marinero norteamericano de nombre Richard Haines, quien lo restauró y lo registró bajo nacionalidad estadounidense ante las autoridades de Nueva York, a la vez de renombrarlo como sería conocido por la Historia: “Mary Celeste”. Sin embargo, la racha de “mala suerte” no terminaría ahí, ya que a su nuevo dueño —por causa de deudas—, le sería embargado al año de haberlo comprado, para ser puesto en venta nuevamente y ser adquirido por James Winchester.

En 1872, el navío entró en fase de mantenimiento y acondicionamiento mayor, aumentándose sus dimensiones y capacidad de carga. Se programó entonces un viaje a Génova, Italia, con un cargamento de barriles de alcohol, el cual zarpó el 07 de noviembre de ese año rumbo a Europa.

Sería aquí cuando daría inicio la leyenda, ya que, a los pocos días, la embarcación sería encontrada navegando a la deriva, en curso errático, en aguas portuguesas. El barco fue hallado por la tripulación del navío “Dei Gratia” el 04 de diciembre de 1872, quien zarpara del mismo puerto de Nueva York una semana después de que el “Mary Celeste” lo hiciera, en un recorrido similar.

Las condiciones en las que fue encontrado resultaron incomprensibles para el personal del “Dei Gratia”, debido a la extrañeza de la situación al no hallar rastros de la tripulación, estando la carga completa del “Mary Celeste”, sin indicios de violencia o ataque alguno. Sólo faltando el bote salvavidas. Por lo que especularon que, por un motivo importante, tuvieron que abandonarlo.

El paradero de la tripulación jamás sería conocido, dando lugar a un sinfín de teorías sobre lo que realmente les sucedió. Hay quienes afirman que fueron víctimas de ataques piratas, sin lógica alguna, ya que el cargamento estaba intacto. Otros opinan, que se debió tratar de una gran tormenta la que amenazó las condiciones del barco, obligándolos a abandonarlo. Y algunos más, no ven imposible que hubieran sido víctimas del ataque de alguno de los legendarios monstruos marinos de historias y leyendas.

Como dato final, durante su corto período de vida, el “Mary Celeste” contó con cuatro capitanes: Robert McLellan, John Nutting Parker, William Thompson y Benjamin Spooner Briggs. Siendo este último el que no regresaría a casa y del que nunca más se supo.


“El conocimiento habla
y la sabiduría escucha”
(Jimi Hendrix, 1942-1970).