viernes, 21 de febrero de 2020

LA GRAN MURALLA: "Algunas dinastías, incluso, no construyeron, y la voluntad de erigirlas siempre era dependiente de las condiciones de la época. Decidirse a ello, originaba encendidos debates, pues implicaba la posibilidad de guerra, provocando inestabilidad política y económica".



LA GRAN MURALLA: EL SISTEMA DEFENSIVO CHINO

L
a “Gran Muralla” es el nombre general, con el que hoy se le conoce, a las murallas erigidas por el Imperio Chino, como defensa militar, ante la constante amenaza de los pueblos vecinos dedicados al pastoreo. Y es que, desde hacía siglos, China mantenía relaciones comerciales con dichas poblaciones nómadas.

Sin embargo, no se trataba de una relación sana, toda vez que existía cierta desconfianza hacia ellos por el constante surgimiento de conflictos; esto debido a la imposibilidad —en muchas de las ocasiones, por parte de los chinos— de lograr satisfacer la demanda de los pueblos, cuyo crecimiento era progresivo, volviendo la situación más complicada.

El Imperio Chino fue instituido en el año 221 a. C. por manos de Quin Shi Huang, quien entonces establecería ser llamado “Primer Emperador”. Los estados chinos, anteriores a la unificación, habían levantado sus propias murallas con fines de salvaguarda. Por lo que, al unificar a los distintos reinos bajo un Imperio, Quin Shi Huang ordenó el derribamiento de las murallas divisorias y la construcción de una primera Gran Muralla, acorde a las necesidades del momento.

La historia nos narra las aventuras de Marco Polo por Asia en el siglo XIII, así como su estadía y destacadas actividades en la China de aquellos tiempos. Sin embargo, resulta curioso para los historiadores, que no sobreviva ninguna mención de su parte sobre la Gran Muralla. Esto ha motivado que exista inseguridad, por parte de algunos, sobre la autenticidad de su viaje. No obstante, es necesario mencionar que, previo al siglo XVI, la Gran Muralla no era una obra continua como tal, o producto de construcciones complementarias realizadas por todas las dinastías hasta esa fecha. Algunas dinastías, incluso, no construyeron, y la voluntad de erigirlas siempre era dependiente de las condiciones de la época. Decidirse a hacerlas, originaba encendidos debates, pues implicaba la posibilidad de guerra, lo que provocaría inestabilidad política y económica.

Las dinastías que apoyaron la idea de construir murallas fueron las de procedencia china. Ya que, a través de los siglos, el origen de las familias reinantes se vio modificado por causa de los cambios políticos, producto de la guerra y las invasiones. Las dinastías con linaje procedente de pueblos extranjeros no tenían interés en levantar este tipo de edificaciones divisorias. De allí podría explicarse, el porqué para el siglo XIII todavía no figurara la Gran Muralla como algo extraordinario —época de Marco Polo—, tratándose de ruinas convencionales.

Fue hacia finales de la Dinastía Ming cuando la Gran Muralla, tal y como la conocemos en la actualidad, empezó su construcción en el siglo XVI. Período de intensos conflictos, por buscar China la expulsión de los bárbaros. A raíz de verse orillados a la defensiva, se determinó el levantamiento de murallas, pero con un ímpetu sin antecedentes. Sólo que ahora, emplearían la piedra, en vez de tierra apisonada, decidiendo que las fortificaciones fueran continuas.

Fue así, como a partir del siglo XVII, la Gran Muralla contaba ya con las características y dimensiones por las que es famosa y admirada en todo el mundo, elevada a la categoría de Patrimonio de la Humanidad.


“El conocimiento habla
y la sabiduría escucha”
(Jimi Hendrix, 1942-1970).