miércoles, 12 de febrero de 2020

TRABAJO: "Si la estrategia es la adecuada, existen muchas posibilidades de éxito, siendo siempre constructivos y respetando las jerarquías; ya que en el futuro, buscamos ser respetados de la misma forma como nosotros lo hacemos ahora".


TRABAJO: EL ARTE DE LOGRAR UN ASCENSO

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entro del ámbito laboral, la ilusión de mejorar es algo que nos mantiene siempre con la idea de mostrar nuestras aptitudes dentro de nuestro de trabajo, con tal de ser tomados en cuenta por nuestros superiores; lo que motiva la idea de buscar un mejor puesto.

Cabe señalar, que estando trabajando dentro de la iniciativa privada, pueda lograrse más fácilmente el objetivo, que dentro del sector público, en donde los procesos y criterios de promoción se llevan a cabo de una forma totalmente distinta; ya que, en el sector privado, se miden los resultados en base a producción, aunada a la experiencia y entrenamiento que el aspirante posea.

Por supuesto, que tiene mucho que ver la actividad en la que se desarrolle el aspirante. Todo mundo tiene el derecho de luchar por un mejor puesto y por una mejora salarial. Desde el obrero al supervisor, del encargado de área al superintendente, del gerente al ejecutivo; y así sucesivamente. Todos con la idea de buscar la superación.

En este caso nos enfocaremos en un profesionista cualquiera, que bien puede aplicar en cualquier ámbito, siempre y cuando las posibilidades de obtener un ascenso sean reales.

Por experiencia propia, expondríamos que el desenvolvimiento dentro de la empresa, es fundamental para cualquier aspirante. La actitud y la personalidad que se demuestre al tomar los retos, decisiones y solucionar problemas, hace que se ponga en el radar de los jefes, para ser considerado dentro de un limitado grupo.

Algo muy importante es hacer equipo. Lograr encajar dentro de uno es primordial para obtener los resultados establecidos, según las metas programadas por la empresa; por lo que esto es un plus para ganar puntos y hacer los méritos suficientes y ser observado. Si a esto, le sumamos el carisma y la empatía, además de hablar siempre de frente, opinando y aportando ideas: el camino se vuelve más corto.

Existen conductas que siempre se deberán mantener dentro de un centro de trabajo, como lo son: puntualidad, asistencia, optimización de tiempo y recursos, evitar conflictos y rumores sin fundamento, mostrar disponibilidad y ser acomedidos; además de ayudar a la empresa, cuando se requiera de colaborar tiempo adicional.

Algo muy importante es conocer nuestros límites. No por querer dar una buena impresión y quedar bien ante los superiores, haya que poner en riesgo la calidad de nuestro trabajo; por lo que, buscar mayores logros con tal de competir con nuestros colegas, a ese precio, no siempre es lo mejor, ya que los resultados que se buscan son bajo las condiciones establecidas.

Volviendo al tema, de trabajar en equipo, siempre es bueno escuchar las sugerencias de los demás y no negarnos a hacer las tareas que estén dentro de nuestro alcance, por más pequeñas que sean, ya que esto nos deja en buen concepto ante nuestros futuros y posibles subordinados.

Si la estrategia que empleamos es la adecuada, existen muchas posibilidades de éxito, siendo siempre constructivos y respetando las jerarquías; ya que en el futuro, buscamos ser respetados de la misma forma como nosotros lo hacemos ahora.

Un punto tal vez no considerado tan importante, pero que debe ser imprescindible, es trabajar con buen humor. Dar siempre una buena actitud ante las circunstancias del trabajo, que contagie positivamente el ambiente; lo que lleva a desempeñar las actividades con armonía.

Pero lo más importante de todo es la responsabilidad; la que siempre resolverá y jugará a nuestro favor, en los aciertos y errores que se presenten.

Ya cuando se logre el ascenso, no hay que olvidar el origen de nuestro éxito, conducirnos con humildad para lograr más objetivos;  apoyando y aconsejando a los que tienen potencial y demostrar el porqué, ahora hay un nuevo jefe que perseveró hasta lograrlo.


“El conocimiento habla
y la sabiduría escucha”
(Jimi Hendrix, 1942-1970).