sábado, 21 de marzo de 2020

ESTRELLAS: "La presencia de luminosidad en la noche ha sido objeto de diferentes tipos de interpretaciones. Lo cierto es, que siempre será un gusto contar con la fortuna de estar presentes en el momento exacto, de que una 'estrella fugaz' nos sorprenda en el cielo nocturno".


LAS ESTRELLAS: SÍMBOLOS DE LUZ Y OSCURIDAD

C
uando éramos niños, seguramente a la mayoría de nosotros, nos tocó oír de labios de nuestros padres que, cuando en las noches mientras contemplábamos el oscuro firmamento, si por casualidad veíamos una “estrella fugaz”, nos animáramos a pedirle un deseo, porque entonces éste se nos cumpliría.

Hoy, por la Ciencia, sabemos que el nombre correcto para este fenómeno luminoso es el de meteoro, y que guarda diferencias con otros conceptos astronómicos como “asteroide”, “meteoroide”, “meteorito” y “cometa”.

Desde antaño, el cielo ha sido siempre un lugar especial por la incapacidad del hombre de andar sobre él, como en su lugar lo hacen las aves y, sobre todo, los dioses creadores. Y desde luego, el hecho de ver partir al sol y esperar la pronta llegada de la noche, suponía el peligro de no volver a ver la luz otra vez. La presencia de las estrellas podía ser interpretado entonces, como parte de la benevolencia de los dioses durante el tiempo de oscuridad, abriendo la llama de la esperanza por el retorno del amanecer.

En la obra titulada “La utilidad de las mentiras en el arte mediante el estudio de las estrellas fugaces” de Sylvana Gutiérrez Anillo, nos explica cómo el astrónomo Claudio Ptolomeo pensaba que, en ocasiones, los dioses osaban inclinarse hacia la Tierra. Y cuando esto sucedía, se daba lugar a que algunas estrellas se movieran de su sitio, provocando su caída en forma de “estrellas fugaces” para nuestra percepción. Y puesto que los dioses en ese instante mantenían una atención especial hacia nosotros, era un momento idóneo para solicitarles algo.

Debe recordarse, que las estrellas han jugado un papel destacado en diferentes religiones. En el Judaísmo y en el Cristianismo, por ejemplo, las estrellas aparecen en más de una ocasión. Así, encontramos la promesa de Dios hecha a Abraham, luego de que éste no se negara a darle en sacrificio a Isaac, su único hijo, jurando que su descendencia sería multiplicada como las estrellas del cielo y la arena de las orillas del mar. Sin olvidar la estrella que guiaría, tiempo después —de acuerdo con el texto bíblico—, a los magos de Oriente hasta donde Jesucristo habría de nacer.

Por otro lado, no debe olvidarse, sin embargo, que las estrellas también han sido asociadas con los ángeles del Cielo. Y aunque la caída de una estrella suponga una oportunidad positiva, como anteriormente se hacía mención, esto también fue representación del destierro de los ángeles rebeldes, como en su momento fuera interpretado, por algunos, el pasaje bíblico de Isaías al expresar: “¡Cómo has caído de los cielos, Lucero, hijo de la Aurora!”. Motivo de gran inspiración para la literatura, como lo fuera el “Paraíso Perdido” de John Milton, donde el lector es testigo de la tragedia del ángel caído tras el fallido golpe de Estado, por llamarlo de algún modo.

En la Cultura Mexica, el avistamiento de un cometa por parte del emperador Moctezuma, fue el presagio de un infortunio próximo a acontecer, como ha quedado grabado en el Códice Durán: la caída de Tenochtitlán, la capital del imperio azteca. Lo cual, se cumpliría con la llegada de los conquistadores españoles a las tierras de América.

Como vemos, la presencia de luminosidad en la noche ha sido objeto de diferentes tipos de interpretaciones. Hay quienes han creído que las estrellas son las almas de los ancestros. Otros más, han llamado a las Perseidas o lluvia de meteoros, como “las lágrimas de San Lorenzo”, en memoria del martirio del santo. Lo cierto es, que siempre será un gusto contar con la fortuna de estar presentes en el momento exacto, de que una “estrella fugaz” nos sorprenda en el cielo nocturno.


“El conocimiento habla
Y la sabiduría escucha”
(Jimi Hendrix, 1942-1970).