miércoles, 22 de abril de 2020

MISOL-HA: "Simulando la entrada a un templo, en donde una diosa del agua descansa y cuya larga cabellera desciende desde lo alto, impactando con el lecho del río, se extiende conforme la velocidad del agua se distribuye, reciclándose una y otra vez".


CASCADA DE MISOL-HA: LA CABELLERA ACUÁTICA

C
hiapas es el Estado mexicano con el mayor volumen anual de lluvias, con un promedio de 174 mil 700 millones de metros cúbicos, lo que logra que esta región llena de exuberante vegetación y abundante fauna, cuente con una importante cantidad de cascadas para el atractivo y deleite turístico.

La Cascada de Misol-Ha, que significa en lengua ch’ol: “agua que barre”, se alza como un estandarte de las bellezas naturales de tan maravilloso paraíso verde, al igual que las Cascadas de Agua Azul, las Lagunas de Montebello y el imponente Cañón del Sumidero. Con una altura cercana a los 30 metros que, durante la temporada de lluvias, forma un magnífico torrente.

Posiblemente, no tenga tanta afluencia turística como los otros sitios naturales mencionados. Pero poco a poco, se ha abierto paso para ser un lugar más difundido, por lo que se promociona en las diferentes guías turísticas y mapas.

Recorriendo la carretera 199, entre Palenque y las Cascadas de Agua Azul, se encuentra ubicado Misol-Ha. Durante el trayecto por la Sierra Norte de Chiapas, de dirección sur a norte, es posible disfrutar de la extensa vegetación que amenaza con ‘devorar’ la carretera, debido a lo tupido de ésta. El lomerío da la apariencia de ser el plumaje de un quetzal.

Viajando de Palenque a Agua Azul, se llega a Misol-Ha a través de un camino asfaltado situado a la derecha. Ya desde antes de llegar al destino, el sonido del agua en caída anuncia su presencia desde varios metros atrás. El torrente dependerá de la temporada en que se visite, siendo de mayo a octubre el período de precipitaciones; por lo que en la época de mayor intensidad es imposible bañarse bajo su caída.

Alimentada principalmente por los ríos que descienden de la sierra, es un lugar casi virgen, por lo que la mayoría de sus visitantes son de paso. A pesar de ello, Misol-Ha cuenta con instalaciones con los servicios necesarios para una estadía agradable.

Simulando la entrada a un templo, en donde una diosa del agua descansa —y cuya larga cabellera desciende desde lo alto, impactando con el lecho del río—, se extiende conforme la velocidad del agua se distribuye, reciclándose una y otra vez.

Existe además un mirador que permite a los visitantes contemplar la cascada sin riesgo alguno. Sin embargo, hay una escalinata que permite descender hasta el río. Con una gran cantidad de árboles que acompañan el caudal de las aguas, tales como ceibas, amates y papachotes, entre otros —y con sus raíces que se entrelazan entre sí—, dan una asombrosa postal de la naturaleza.

Como todo santuario natural, Misol-Ha ofrece una experiencia única para la gente que aprecia y disfruta de los espacios al aire libre; al mismo tiempo de convivir con la madre naturaleza que, en una sola región de México, ha concentrado un importante número de sitios que se llevan en el recuerdo y que siempre estarán allí, para ser visitados las veces que sean necesarias.

Su afluente se suma a las aguas del río Bascán y, éste a su vez, se convierte en afluente del río Tulijá para desembocar en los pantanos del Estado de Tabasco.


“El conocimiento habla
y la sabiduría escucha”
(Jimi Hendrix, 1942-1970).