sábado, 4 de abril de 2020

NUMEROLOGÍA: "La Naturaleza está regida por números para darnos sustento, motivo por el que existe quienes afirman, que las matemáticas son la suprema manifestación de la ley universal. Lo que nos recuerda la frase de Napoleón: 'el hombre es como un número: su valor depende de su posición'”.



NUMEROLOGÍA: ANALIZANDO DEL 0 AL 3

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os números son parte importante de nuestro día a día. Es difícil imaginar cómo sería nuestra realidad si no los tuviéramos. La Naturaleza está regida por ellos para darnos sustento, motivo por el que existe quienes afirman que los números y, en concreto, las matemáticas, son la suprema manifestación de la ley universal.

El primer dígito, el cero (0), evidentemente representa la nada. Sin embargo, se trata de un dígito poderoso, puesto que dependiendo del lugar que ocupe, será capaz de acrecentar a otro número exponencialmente. Lo que nos recuerda la frase de Napoleón: “el hombre es como un número: su valor depende de su posición”. Ahora bien, por su representación en forma circular, lleva inmerso el significado de la eternidad.

El número uno (1) simboliza la divinidad y la sabiduría, la cual, suele ser poseedora de un matiz masculino. En algunas culturas, como la Mesoamericana, se encontraba asociado a la integridad del cosmos a través de Quetzalcóatl, bajo el nombre de Centéotl, interpretado como “dios uno”. Sin embargo, también era posible interpretar el vocablo como “maíz divino”, al ser ‘ce’ (uno) derivación de ‘centli’, cuyo significado es grano de maíz.

El número dos (2) es, a diferencia del anterior, símbolo de la femineidad y de la razón que, como se aprecia, es el complemento del número uno masculino. En el México Prehispánico estaba asociado a la dualidad siempre prevaleciente en el Universo; es decir, a la existencia de los polos opuestos. El ejemplo más claro, la Serpiente Emplumada (serpiente quetzal).

El número tres (3) es producto de la suma y unión de los dos dígitos anteriores: pues si el 1 es hombre (sabiduría) y el 2 es mujer (razón), entonces el 3 es, por consecuencia, el hijo (acción). Gracias a este dígito se forma el polígono más sencillo: el triángulo. El tres —como símbolo de la tríada—, era para los mesoamericanos el símbolo perfecto de la relación. Ometéotl, quien llegó a ser representado con un triángulo era, pues, el misterio sagrado supremo: “la divina dual trinidad”.

Aunque las pirámides claramente tienen una forma tridimensional, se encuentran asociadas por su aspecto inmediato con el número tres. De allí su importancia en diferentes pueblos del mundo y su asociación con las montañas. Como se mencionaba al inicio, el número tres es símbolo del hijo, es decir de una sustancia materializada. El hijo es la voz de su padre (sabiduría) y de su madre (razón).

A propósito de esto, la montaña y la pirámide fueron vistas por los mesoamericanos como una representación del cuerpo humano que busca trascender; es decir, alcanzar la cúspide para tocar el cielo. Desde luego, que el camino a subir no era fácil, pues se requiere de esfuerzo para ser imagen de los dioses.

La montaña es un elemento importante, también, en las religiones monoteístas. Tal es el caso del pasaje de Isaías que reza: “vengan, subamos al monte del Señor”, así como la transfiguración de Jesucristo en el Monte Tabor. En ambos casos, estos lugares son un punto de contacto con lo divino.


“El conocimiento habla
Y la sabiduría escucha”
(Jimi Hendrix, 1942-1970).