lunes, 20 de abril de 2020

SABINOS: "La tradición añade que, al enterarse de la contienda, las sabinas, se interpusieron entre ambos bandos, e impidieron un sangriento enfrentamiento. Esto indica, que la participación sabina fue crucial para instruir a los antiguos romanos en el arte de la organización política y social".

"Las sabinas interponiéndose entre romanos y sabinos",
Jacques-Louis David, 1799
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LOS SABINOS: AMOS DE LA COLINA DEL QUIRINAL

H
ablar de los orígenes de Roma, es abordar el tema de la participación de los sabinos en ello. Los sabinos eran gentes que habían recorrido, anteriormente, grandes distancias, y que finalmente se habían instalado en la colina del Quirinal. Sin embargo, es sabido que no se trataba de un único grupo humano, sino que habían más de ellos pertenecientes al mismo pueblo.

Gracias a las crónicas romanas, ha podido llegar hasta nosotros parte de la información sobre cómo se regían estas gentes. Se narra que, cuando se presentaban graves infortunios en la naturaleza —tales como: enfermedades, fenómenos naturales o, incluso, la escasez de alimento—, los sabinos solían ofrendar a su dios todos los animales que hubieran nacido en ese año. A su vez, los niños de las madres que les habían dado a luz en ese mismo período —cuando estos crecían y alcanzaban la edad adulta—, debían partir y abandonar el grupo e ir en busca de nuevas tierras para sobrevivir por su cuenta.

Éste fue el caso de la colina del Quirinal, en donde un grupo que fue ofrendado a los dioses, por parte de los sabinos, había llegado a él para asentarse. Pero no sólo eso, lograron imponerse por encima de otros pueblos vecinos y les brindaron importantes pautas sobre la organización social.

Una antigua leyenda cuenta cómo Rómulo fue el que auspició el asentamiento de su gente en el valle pantanoso entre el Capitolio y el Palatino, llamado el Foro. Sólo que había un problema: el pueblo de Rómulo no tenía mujeres. El relato prosigue diciendo que, para conseguirlas, ideó un deshonesto plan, que consistía en invitar a una fiesta al pueblo sabino de las montañas; de modo que, mientras estos se divertían, los hombres de Rómulo procedieron a raptar a las mujeres de los invitados. Este acto, como sería de esperarse, desencadenaría una guerra contra Rómulo.

La tradición añade que, al enterarse de la contienda, las sabinas —ya convertidas en esposas de los romanos— se interpusieron entre ambos bandos, e impidieron con ello, un sangriento enfrentamiento. El resultado fue que los sabinos se quedaron a vivir con los romanos, reinando con igualdad de derechos tanto Rómulo como Tacio, jefe de los sabinos.

Se considera que las siglas SPQR, que fuera interpretada posteriormente como Senatus Populusque Romanus, cuyo significado es: “El Senado y el Pueblo Romano”, realmente era en un principio Senatus Populus Quiritium Romanorum. Esto, se explicó de dos formas. La primera consistía en que el término quirites procedía de Cures, la ciudad sabina cuyo nombre estaba inspirado en la colina del Quirinal. La segunda fue que el vocablo se desprendía de “curis”, que significaba lanza, en sabino; por lo que quirites se traducía como: “hombres con lanzas”.

Otra muestra —de la supremacía de los sabinos—, es el modo en cómo se citaba el orden de las tribus iniciales de Roma: Tities, Ramnes y Luceres. Los Tities eran los sabinos del Quirinal. Esto indica a los historiadores, que la participación sabina fue crucial para instruir a los antiguos romanos en el arte de la organización política y social.


“El conocimiento habla
y la sabiduría escucha”
(Jimi Hendrix, 1942-1970).