lunes, 8 de junio de 2020

FORJA ARTÍSTICA: "Hay que reconocer a los antiguos herreros por el hecho de saber obtener el hierro de rocas en el interior de la tierra, para después, con el uso del fuego, transformarlo en artículos de uso laboral, así como de otras índoles; ganándose el reconocimiento de sus congéneres".

Fuente: internet.

FORJA ARTÍSTICA: EL USO ARTÍSTICO DEL HIERRO 

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entro de lo considerado como una de las expresiones de mayor significado y que logró revolucionar las costumbres de diferentes civilizaciones, a lo largo y ancho del mundo, sin duda alguna es el uso del hierro; el cual ha estado presente en diferentes tipos de objetos, desde artículos de decoración hasta en herramientas. 

Hay que dar un vistazo a la historia para darnos cuenta de que, el pueblo hitita, ha sido el acreedor al título de los “forjadores” del hierro como tal. A pesar de haber sido un grupo nómada que logró establecerse en la región de Anatolia central, por allá del año 1400 a. C., se destacaron por la fabricación de espadas y lanzas, lo que les valió el dominio militar por un rango de casi dos siglos. 

Años más tarde, el conocimiento y utilización de la forja pasó a tierras occidentales, donde los pueblos mediterráneos se especializaron en el dominio del manejo del hierro, para así crear una evolución en el arte de la forja; lo que distingue, con los diseños, a unos grupos de otros. 

Hay que reconocer a los antiguos herreros por el hecho de saber obtener el hierro, la materia prima, de rocas en el interior de la tierra, para después —con el uso del fuego— transformarlo en artículos de uso laboral, así como de otras índoles; ganándose el reconocimiento y la admiración de sus congéneres. 

Dentro de la mitología existen muchos dioses con los cuales llegaron a ser comparados los primeros herreros: Ptah de Egipto, Hefesto de Grecia, Vulcano para los romanos, Ilmarinen de Finlandia, entre otros. Esto les valió para ser vistos, durante la Edad Media, como una clase aparte con mucho prestigio, a tal grado de considerar que un príncipe debía tener la destreza de forjar su propia espada. 

Durante el estilo gótico en el siglo XV, se crearon magníficas piezas de gran valor decorativo, que hoy en día todavía pueden apreciarse. La forja, como arte y cultura, fue llevada al Nuevo Mundo tras su descubrimiento, donde se desconocía la obtención y el uso del hierro. Tanta fue la importancia de los herreros en la cultura postcolombina, que existen referencias —en estatutos reales— para los gremios establecidos en México de 1524. 

En los siglos XVI y XVII se mantuvo la importancia de las asociaciones de artesanos del hierro, dando lugar a ordenanzas en 1765 durante el reinado de Carlos III; referenciándose en las existentes y vigentes del siglo XIII, donde se reglamentaba la enseñanza y la facultad —así como los utensilios— de los oficios relacionados al trabajo de los metales. 

Los herreros, como gremio, eran quienes tenían la encomienda de todo lo relacionado a la fabricación de rejas, cerraduras y herrajes para las piezas de madera, soportes de lámparas en fachadas, elementos decorativos, llamadores de puerta, etc. 

Ya en el siglo XVII se marcaron las diferencias entre los trabajos artesanales y las del proceso siderúrgico, a base de fundición y vaciado en moldes, las cuales representaban un costo menor, mayor producción y más variedad. De alguna manera, la actividad de los herreros continuó siendo importante en zonas rurales durante los siglos XVIII y XIX; alejados de los centros poblacionales, donde las herramientas y herraduras, principalmente, eran de gran necesidad. 

Todo parecía indicar que la forja estaba condenada a desaparecer, pero con el apogeo del Art Decó en Europa, se revaloró a las piezas originales con su estilo y sello, marcados por el trabajo del artesano. Actualmente, todavía existen herreros que mantienen viva una tradición de cientos y cientos de años, la cual es digna de reconocimiento y aprecio por el arte. 

 

“El conocimiento habla
y la sabiduría escucha”
(Jimi Hendrix, 1942-1970).