martes, 23 de junio de 2020

LA ILUMINACIÓN: "La luz es indispensable en cualquier espacio de nuestra casa, dividiendo zonas y ampliándolas, resaltando objetos y áreas de interés, así como enfatizando los matices y creando ambiente. Sin embargo, debe ser empleada estratégicamente, pues de lo contrario podría arruinar los interiores".

Fuente de la imagen: Pixabay.

LA ILUMINACIÓN: CLARIDAD EN LA DECORACIÓN 

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a luz es indispensable en cualquier espacio de nuestra casa, dividiendo zonas y ampliándolas, resaltando objetos y áreas de interés, así como enfatizando los matices y creando ambiente. Sin embargo, debe ser empleada estratégicamente, pues de lo contrario podría arruinar los interiores. Es por eso, que se recomienda que la iluminación se tome como una parte importante del proceso de decoración. 

La flexibilidad es un tópico fundamental de los sistemas de iluminación, ya que en base a la actividad a realizar será la cantidad de luz que se necesitará para las distintas funciones. No es lo mismo estudiar que cocinar, la energía lumínica dependerá del ambiente requerido. Existen tres tipos de iluminación: general, de ambiente y puntual. 

La primera cubre el espacio de toda la habitación, dando una buena visibilidad sin contrastes ni matices. Esta luz es producto de las lámparas de techo que, al estar en el centro, la proyectan en todas las direcciones. Pueden ser sustituidas por lámparas de pie y por focos distribuidos por la habitación. 

La segunda tiene por objeto la creación de efectos decorativos, acentuando los contrastes con otras áreas que yacen en sombra. Para conseguir este tipo de iluminación se necesitan lámparas indirectas que emitan la luz de abajo hacia arriba, consiguiendo halos semidireccionales. Es posible convertir las lámparas de techo en luces de ambiente, destinándolas a iluminar áreas de trabajo o cuadros. 

Finalmente, el tercer tipo de iluminación es el asignado a las áreas de trabajo, obras de arte, espacios de lectura y plantas de interior. Esto es posible mediante el empleo de una luz concentrada, intensa y direccional, a través de proyectores y lámparas de pie o de mesa. 

Para conseguir cualquiera de los tres tipos de iluminación enumerados, será necesario considerar los estilos de lámparas para tal objetivo. Debe recordarse la importancia de estos objetos, toda vez que los estímulos luminosos son percibidos por la visión humana de una forma específica, donde la lámpara —intermediaria entre la bombilla emisora y el ojo receptor—, lo hará en base a determinadas características. 

Las clases de lámparas más comunes en los hogares son: de suspensión, plafones de techo, luminarias empotradas, focos sobre guías, apliques o arbotantes, lámparas de pie y de mesa. 

Las lámparas de suspensión ofrecen un halo de luz en forma omnidireccional, semidireccional y direccional; dependiendo del tipo de la pantalla que lo distribuirá. Los plafones de techo distribuyen la luz de forma general y omnidireccional, muy similar a las anteriores. Las luminarias empotradas —aparte de ser discretas y elegantes— son para iluminación en general en zonas pequeñas, así como para iluminación puntual o ambiental, si cuentan con un regulador de luz. 

Los focos sobre guías son los que se encuentran instalados en un riel o en una base fijada al techo. Son utilizados para iluminación puntual y, en ocasiones, pueden llegarlo a ser para una iluminación general. Los apliques o arbotantes difunden una luz semidireccional, iluminando el muro, creando llamativos efectos. La iluminación de las lámparas de pie dependerá mucho del tipo de pantalla. Es indirecta, puesto que la luz puede ser dirigida hacia arriba o hacia abajo. Las lámparas de mesa tienen como función iluminar las zonas de trabajo o para iluminación ambiental. 

Dependiendo de las necesidades, la selección de lámparas para el hogar deberá ser la adecuada para cada zona y finalidad. 

 

“El conocimiento habla
y la sabiduría escucha”
(Jimi Hendrix, 1942-1970).