lunes, 10 de agosto de 2020

OCÉANOS: "Se creía que la lluvia fría, tras impactar con el suelo caliente, había dado lugar a la formación de las primeras nubes. La tierra firme se habría enfriado como para permitir que, parte del agua, permaneciera en estado líquido, mientras otro tanto se mantendría en la condición de gas en el cielo".

Fuente de la imagen: Pixabay.

OCÉANOS: EL MISTERIO DE SU FORMACIÓN 

U

n antiguo mito de la cultura bosquimana del sur de África, explica el origen de todo cuanto hoy existe. En el principio no había árboles ni hierbas que vistieran los valles y laderas, ni tampoco animal alguno sobre la tierra. Las aguas que cubrían la superficie eran estériles e inquietantes. Hasta que una mañana, el sol se enamoró del mar y, de esta unión del agua y la luz, nació cuanto ser viviente habita en el planeta. 

Con este relato, los bosquimanos brindan un porqué del surgimiento de la abundante biodiversidad en la que nos encontramos. A pesar de ello, el hombre se ha cuestionado cómo es que existen los océanos, de dónde han venido y cómo es que el agua se convirtió en el elemento predominante de la Tierra. En el pasado, se creía que las cuencas marinas eran producto de largas y torrenciales precipitaciones, como consecuencia del vapor de agua existente en la atmósfera primitiva. 

A su vez, se creía que la lluvia fría, tras impactar con el suelo caliente, había dado lugar a la formación de las primeras nubes. Con el paso del tiempo, la tierra firme se habría enfriado como para permitir que, parte del agua, permaneciera en estado líquido, mientras otro tanto se mantendría en la condición de gas en el cielo. 

Al respecto, en años recientes, los científicos han expuesto que el volumen de agua de los océanos es inferior a lo que debería ser para que dicha teoría fuera válida. Asimismo, otro planteamiento de mediados del siglo XX, propone que las masas de agua tendrían su origen en la Tierra misma, a causa de la actividad volcánica y de los complejos procesos que tienen lugar dentro del planeta. Prueba de ello, sería el alto contenido de sal que los mares poseen. 

El mar no sólo cubre las depresiones oceánicas, sino también una parte considerable de los continentes, lo cual es conocido como “plataforma continental”. Anteriormente se le definía como un área de pendiente que se extendía hasta los 200 metros de profundidad. Sin embargo, actualmente se acepta que el criterio no puede ser unificado, pues en algunos casos la plataforma no alcanza la distancia antes dicha, o, por el contrario, la supera. 

La ciencia ha propuesto teorías que intentan explicar la razón de la formación de las cuencas oceánicas. Algunas sugieren que son debido a hundimientos y emersiones de las masas continentales; otras (más antiguas), consideraban que los continentes siempre han mantenido la misma estructura, a la vez que “permanecen” sobre el agua. Sólo en décadas recientes, a mediados del siglo XX, se tomó en cuenta el fenómeno de la deriva continental, propuesta por Alfred Wegener, según el cual, los continentes se han desplazado con respecto a los polos geomagnéticos. 

Lo cierto es que, en la actualidad, los científicos aceptan esto como la razón de la organización de los continentes, estudiando las etapas que han tenido lugar durante el proceso. 

 

“El conocimiento habla
y la sabiduría escucha”
(Jimi Hendrix, 1942-1970).